JORNADA DE PRESENTACIÒN DE LA COFRADÍA DE NAVEGANTES ANARQUISTAS

(Cartel de las jornadas de presentación de la cofradía en Barcelona, diciembre 2015)

Programa detallado de las jornadas:

Sábado 12 de diciembre 2015: 

h18  PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL DIY “NO HAY LIBERTAD SIN EL MAR”

h19 CHARLA DE PRESENTACIÓN DE LA COFRADÍA: historia, inspiraciones y ambiciones del colectivo

h20 APERITIVO/CENA CON CERVEZA ARTESANAL Y TAPEO VEGANO + PRESENTACIÓN DE  VARIOS  PROYECTOS QUE SE ESTÁN DESARROLLANDO EN EL MARCO DE LA COFRADÍA: como el  catamarán Stray del colectivo Nómadas del Mar, el velero L’Alliance, el velero Stromer, el velero Jipi, etc.

DISTRIBUCIÓN DEL ZINE RECOMPILATORIO de la cofradía, con artículos de los últimos años y traducciones desde el Zine “the current against us” (la corriente en contra) del Anarchist yacht Clubb +CAMISETAS Y PEGATINAS PIRATAS!

h22 PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL DIY “HOLD FAST” (AGARRATE FUERTE) realizado por miembros del Anarchist Yacht Clubb, y traducido al castellano para la ocasión por miembros de la Cofradía.

Domingo 13 de diciembre 2015:

TALLERES PRÁCTICOS desde las 12 hasta las 18h, apúntate escribiendo un mail  a pirata@bastardo.net
SALIDAS EN VELEROS de 8/10 metros de eslora (si la meteo lo permite)
TALLERES DE NUDOS Y DE VOCABULARIO NÁUTICO a bordo del ketch L’Alliance
TATUAJES MARINEROS benefit encausados del caso Pandora

Traigan su contribución para la cambusa

EMISIÓN DEL PROGRAMA DE RÁDIO BRONKA "FUCK THE BASTARDS" SOBRE LA COFRADÍA DE NAVEGANTES ANARQUISTAS;

EL "XATO PINTÓ"... POLIZÓN, ESTIBADOR Y TATUADOR DEL BARRIO XINO BARCELONÉS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Llegamos a La Mina (...) “La Mina” es la gran taberna del “barrio chino”. Porque el distrito quinto, como Nueva York, como Buenos Aires, como Moscú, tiene su “barrio chino”.(...) Cruzamos la taberna que tiene dos salidas: la que da a la calle del Arco del Teatro y la que da al patio de ”La Mina”, en donde están establecidas dos casas de dormir.
La mesa del burro está metida en un cuarto que tiene un tabique de madera dispuesto a recibir los cristales. No los hay. Por un boquete el “Xato Pintó” mira cómo juegan al burro. El “Xato Pintó” es el artista del distrito. Se gana la vida haciendo tatuajes.
El “Xato Pintó” es bajo, grueso, tiene un bigote pequeño y recortado y cuyos pelos parecen clavos. Tiene una sonrisa de “Gavroche” de treinta y cinco años.

Entrevista al  “Xato Pintó”:

los tatuajes se han puesto de moda entre la gente maleante y algunos “snobs” de la buena sociedad



-Yo nací en la calle de Rammalleras –nos dice el artista de los tatuajes-. Sí, soy hijo del torno. Yo nací en la calle Ramalleras y no sé quién es mi padre, ni quién es mi madre, ni lo sabré nunca. Diez y ocho años estuve entre las paredes de la calle Ramalleras y del Hospicio. Pasé luego de voluntario al Ejército, en donde llegué a cabo y de donde me marché para entrar de dependiente en una casa de comercio de la Plaza de Palacio. Pero me cansé. Yo quería correr mundo y eché por la carretera camino de Marsella. En el puerto de Marsella me conocían y me llamaban l’Espagne. Iba a pedir trabajo al muelle y cuando lo había me gritaban: 

-Eh, l’Espagne a travailler! Pero yo estaba harto de trabajar en el muelle de Marsella. Para eso no tenía que haberme movido de Barcelona. Un día, llegó un barco alemán a puerto. Esto ocurría poco antes de la guerra. De polison me metí en la bodega del barco y al cabo de cuatro días de navegación me presenté al capitán. Yo sólo hablaba español y el capitán del barco no hablaba ni francés. En cuanto me vio me dio una patada en el estómago que me echó a rodar por los suelos. Creyóse que yo era francés.


Después hicieron conmigo lo que hacen en todos los barcos cuando encuentran a un viajero gratuito como yo, enviarle a la cocina para que coma, porque comprenden que en algunos días no habrá probado bocado y hacerle pelar patatas o trabajar limpiando el barco. Cuando llegamos a Tánger me dejaron en él. Pasé algunos años de mi vida en Argelia, en donde me aficioné al dibujo y aprendí el tatuaje artístico. En Argelia me llamaban el artista. Me educó un moro. Es una cosa muy fácil: con un lápiz-tinta dibuja usted sobre la carne lo que quiere y después lo va pinchando con un mango hecho con dos o tres alfileres. Se queda grabado para toda la vida. 

De Argelia pasé de nuevo a Marsella, viajando de polison también, y en cuanto llegué a Marsella me dirigí en otro barco al puerto de Génova.
Llegué a Génova y me metieron en la cárcel. No hay en el mundo cárceles peores que las de Italia. Qué manera de comer y qué manera de tratar a los presos. Las palizas son brutales. No sé ahora cómo será, pero ¡cuando yo estuve!… No quiero ni pensarlo. Rodé de cárcel en cárcel hasta que el cónsul de España en Roma me envió a España.
Y aquí me tiene usted. Me gano la vida haciendo carteles para las tiendas, pintando cocinas y cuartos y, sobre todo, haciendo tatuajes. Lo he puesto de moda. No hay marino, prostituta o invertido que no quiera llevar en el brazo un dibujo o un nombre. Hay marino que lleva todo el cuerpo lleno de tatuajes. Yo me he hecho algunos que me sirven de muestrario. Pero si yo no tuviera necesidad de ello para ganarme la vida, no me lo hubiera hecho. 

CicLos invertidos (Xato Pintó dice otra palabra más cruda y contundente) quieren todos que les dibuje un corazón; las prostitutas un dibujo sicalíptico y los marineros el retrato del rey de Inglaterra y de su mujer o de una sirena. Pero desde hace algún tiempo que hago tatuajes a gente distinguida. El otro día, un portugués muy rico que vive en Barcelona y que se llama Ferreira, me trajo a su mujer para que le pusiera en el cuerpo, debajo de los senos, su nombre y después de haber visto mi obra de arte quiso que le pusiera el nombre de su mujer en el brazo. Me pagó bien. Mire usted qué dibujo acabo de hacer sobre el corazón de un sindicalista. Xato Pintó se ha bebido toda la sibeca y me enseña el dibujo aludido…

Cuando ha terminado el Xato Pintó su charla, le dejamos y salimos al patio de “La Mina”, la puerta del “barrio chino”. Esta es la puerta que queda cerrada cuando la policía viene a meter en la cárcel a los quincenarios. Por ella quieren escapar todos para salir al Arco del Teatro y despistar. Ya estamos en el barrio famoso que se llena de mendigos al anochecer.

Francisco Madrid -número uno de la revista El Escándalo 
(octubre de 1925).






Más sobre este artículo en lavaix2003.blogspot.com.



"MAD MÜLLER"

El caso de Paul Müller es enigmático, no cumpliendo un perfil convencional de hombre intrépido, y en un contexto histórico (principios s.XX) donde iniciativas personales de este tipo eran raras, sobretodo para un simple tendero, se lanzó a la aventura más extrema, cruzar el charco en un precario bote de vela de apenas 5m de eslora.
En su singladura, partiendo de Hamburgo (Alemania) recala en el puerto de La Coruña, donde por su singular propósito, se convierte en protagonista de las páginas de actualidad de la prensa local. 


“Dicen que Paul Müller estaba loco. (...) En 1928, el vendedor de baratijas decidió dejar Berlín y lanzarse al mar en busca de fortuna. Con 800 marcos compró un bote al que denominó Aga, e izó su única vela en las costas de España. Müller estaba sólo. Luego de casi tres meses de navegación a la deriva recaló en Gibara (Cuba), y cuando preguntó en su idioma a dónde había llegado, estaba allí  para responderle Manuel da Silva, el único hombre que hablaba alemán en la Villa Blanca. Los lugareños acogieron al alemán por los cinco días que permaneció en Cuba, para después volver a perderlo de vista entre las aguas de la bahía”.
Se desconoce cómo Müller llegó a esas costas. Pero su aparición se convirtió en una leyenda. Tal parece que por alguna razón, inexplicable, la gente llega siempre a Gibara.

Extraído de http://oncubamagazine.com



PAUL MÜLLER'S "AGA II" VOYAGE
Tras su primer periplo con el "Aga" en 1928, 
en el que logra alcanzar las costas americanas tras zarpar de Alemania, navegando en solitario, en una pequeña embarcación de vela, "Mad Müller" vuelve a soltar amarras en septiembre de 1929, esta vez con el  "Aga II"para desde Charleston, donde en mayo naufragó con su antigua embarcación, alcanzar finalmente Nueva York, y casarse con su prometida Agatha Gavinski.



" MAD MÜLLERS"

EL TRÁGICO VIAJE DE PAUL Y AGA MÜLLER

Tras sus hazañas como navegante solitario trans-atlántico, Paul Müller encuentra la muerte en 1950, a bordo del Berlín, el pequeño velero con el que pretendía cruzar junto a su hija Aga, el Océano Atlántico..


EL TERRORÍFICO VIAJE DE UNA MUCHACHA, TRAS SER ATACADA EN SU PEQUEÑA EMBARCACIÓN
Australian Associated Press

MONROVIA, 11 julio 1950- Aga Muller de dieciocho años ha vivido un viaje de terror en un velero de 16 pies, junto a su padre moribundo, en el que unos asaltantes abordaron el barco y les robaron, frente a la costa occidental de África.
La hija de los "Mad Muller", que trataban de viajar a vela de Europa a América del Sur, tuvo que cortar el cabo del ancla y gobernar en solitario la frágil embarcación, después del asalto.

Muller, de 63 años, salió de Hamburgo con su hija en noviembre pasado "en busca de paz y seguridad" a América del Sur.
En su singladura, desde Alemania a Irlanda, cruzando el Golfo de Vizcaya, y hacia el oeste, hasta la costa de África, tuvieron que ser rescatados varias veces por buques en tránsito, a causa de vendavales salvajes y fuertes tormentas. Los Muller dejaron Freetown (Sierra Leona) el 14 de junio, 13 días después Muller enfermó. Exhausto y debilitado tras ser sorprendido por una tormenta feroz, fondearon frente a la costa de Liberia, donde un grupo de africanos, remando en canoas se acercaron ofreciendo ayuda.
Pero cuando vieron que Muller estaba muriendo, se apoderaron de mantas, alimentos, combustible y otros bienes.
Ante el temor de que regresaran, Aga cortó la cuerda del ancla y navegó mar adentro otra vez.
Durante la noche su padre murió. Tras varar el barco en la playa, Aga partió a pié, adentrándose en tierra salvaje para buscar ayuda. Seis horas más tarde llegó a la localidad de Buchanan, con sus pies heridos por las piedras afiladas y los matorrales por los que tuvo que andar descalzaUn bote de rescate recuperó el cuerpo de Paul Muller y lo que quedaba de sus pertenencias. Ahora en Monrovia, Aga se pregunta, "que será lo siguiente!". Se cree que puede haber sido acogida por una familia  inglesa en Dorset.






MÁS SOBRE NAVEGANTES INTRÉPIDOS http://www.microcruising.com

ERLING Y JULIE TAMBS






Erling y Julie Tambs fueron dos jóvenes noruegos que en 1928 emprendieron la aventura extraordinaria de dar la vuelta al mundo en un viejo cúter de madera de apenas doce metros, el Teddy, sin sextante ni barómetro y sin remota idea sobre los rudimentos más básicos del arte de marear. Conformaban una pareja de un arrojo inhabitual: ella dio a luz cuando llegaron a Canarias, pero al cabo de quince días partieron sin demora con el bebé hacia la travesía del Atlántico. Su aventura habría de terminar abruptamente tres años después en las Tonga tras ser arrastrados por una galerna contra un arrecife a flor de agua. Salvaron el pellejo de milagro, y con el tiempo Erling acabaría dando a la imprenta un hermoso libro, The Cruise of the Teddy, en el que cuenta su fascinante periplo. El libro de Tambs tuvo una difusión modesta, pero la casualidad hizo que encontrase un ejemplar en un viejo barco inglés que un amigo adquirió hace algunos años. 
La sorpresa surgió al descubrir que Erling, en un libro de apenas doscientas páginas, dedica varias a Galicia. 
Una galerna les obligó, viniendo de Le Havre, a recalar en Cedeira. 
La descripción que hacen de aquella aldea gallega de 1928 no tiene desperdicio. El loco escandinavo describe con lenguaje alucinado un paisaje de carros de bueyes y gente descalza, de una pobreza que le impacta, un lugar donde las alcantarillas del pueblo, dice, ciertamente no debían haber cambiado mucho desde la Edad Media, donde los animales domésticos se mueven a su antojo y cerdos, perros, gallinas y burros entran y salen de las casas como si fuese la cosa más natural del mundo. Uno percibe que Erling ya no se siente en Europa, a unos cientos de millas de su casa, sino en un lugar remoto de gente extraña que, eso sí, repite todo el día "buenos días" o "buenas tardes". Dos días después, los Tambs arriban al puerto de A Coruña, a la que, en un extenso capítulo, describen como una ciudad moderna, elegante, con periódicos que se hacen eco de su aventura, y que deben abandonar con mucha pena después de hacer un montón de amigos. Tambs no era un filósofo ni ensayista, así que no consigna ni una sola reflexión sobre el hecho de que apenas unas horas de navegación separasen realidades tan desparejas, pero uno cree percibir entre líneas el asombro de aquel joven navegante ante el misterio de ese territorio llamado Galicia.  Más exótico que las Tuamotu, tan moderno como Oslo. Casi un siglo después, a esa dicotomía no hay ciencia estadística que le eche mano. Todo está en el aire, como nos corresponde, y nada se sabrá hasta que se sepa. El asombro de Erling Tambs, aquel loco escandinavo que llegó a Cedeira, sigue vigente.

El habla de su barco compárandolo con un caballo o perro fiel que empieza a envejecer, cuyo afecto leal permanece todavia para el amo que lo maltrató.

(Texto extraído de http://latabernadelpuerto.com )